El deporte entendido como actividad mótriz representa un fundamento y una condición importante, no sólo para el desarrollo físico, sino también para el desarrollo intelectual y socioafectivo, no debemos analizarla únicamente desde el punto de vista biológico, sino que debemos asumir la repercusión que la misma posee sobre todas las dimensiones del ser humano.

  • CARRERAS




Este tipo de pruebas tenían lugar en el estadio, que consistía en una explanada de unos 200 m. de longitud por unos 30 de ancho. En la salida (afesis) había unas losas o travesaños y la llegada (terma) estaba marcada por unos bloques de piedra con dos profundos surcos. Los atletas corrían, probablemente, sobre una superficie de arena aplanada y, en las carreras superiores a 200 m., debían realizar giros de 180 grados en torno a un poste llamado kamptér.

Al igual que ahora, también entonces se producían salidas falsas, por lo que se fueron inventando diversos sistemas de salida, que se conocen gracias a los hallazgos arqueológicos. Se sabe que en el estadio del Istmo, en el siglo V a.C., se construyó un hysplex. Consistía en colocar entre los postes unas barreras que se mantenían en posición horizontal mediante cuerdas que se deslizaban por unas ranuras talladas en la roca, uno de cuyos extremos sujetaba el encargado de la salida metido en una especie de pozo. Cuando soltaba todas las cuerdas a la vez, las barreras caían simultáneamente.


Por otro lado, no hay ningún testimonio arqueológico que nos permita saber si en los estadios griegos existían “calles” delimitadas para cada atleta, si bien hay suposiciones verosímiles de que, al menos en ciertas pruebas, era necesario delimitar las calles, tal vez con cal.
Por lo que se refiere a las pruebas, hay que decir que la carrera de velocidad, que recorría una vez el estadio, era la única competición de que constaban los primeros Juegos Olímpicos en el año 776 a.C. Posteriormente se fueron introduciendo otras modalidades de carrera, como el diaulo, o doble estadio, y el dólico, carrera de fondo.
En la salida, el atleta estaba de pie, con las piernas separadas, algo inclinado hacia delante, ya que el peso del cuerpo recaía principalmente sobre el pie delantero, y con los brazos levantados. Los griegos desconocían la salida en posición agachada, como la practican los sprinters actuales.


Como se ha dicho ya, la carrera del estadio, unos 200 metros, era una carrera de velocidad. La alta elevación de las rodillas y el marcado movimiento de los brazos permiten distinguir a los velocistas de los demás en las numerosas imágenes de corredores. En el diaulo los atletas recorrían dos veces el estadio, girando en torno a unos postes, unos 400 m. Por último, el dólico podía variar, según el lugar y el período, entre los 1400 y los 4400 m. El estilo de los corredores del dólico es totalmente distinto al de los velocistas, pues el tronco está más erguido, las rodillas menos levantadas y los brazos no tan vehementemente agitados. Autores como Filóstrato describen la diferencia:
[…] Los corredores del estadio […] impulsan sus piernas con los brazos […] como si tuvieran alas. Los corredores del dólico sólo lo hacen cuando la carrera llega a su fin, mientras que parecen correr normalmente el resto del tiempo, con las manos cerradas en puño.

Comments (0)